jueves, 27 de julio de 2017

Evidencias internas

Aún sigo encendiendo la pantalla esperando una notificación que indique que me has hablado.
Y a base de mantras me convenzo de que no la he encendido para ello.
Tan solo para sentirme alejado de tí y de todo lo que me haces sentir.
Aún miro por la ventana de mi triste habitación,de noche,buscándote lejos,en el cielo que algún día prometiste tocar conmigo.
Pero no te encuentro,a pesar de que rebusco entre todas las estrellas,tu resultaste ser más fugaz.
Todavía me meto en la ducha con intención de mantener mi higiene para acabar sentado llorando, dejando que el agua corra,justificando con ello,por qué tengo la cara mojada.Aunque en el fondo sepa perfectamente que el agua de la ducha no es salada.
Seguimos encontrándonos cada noche en sueños.
Pero cada vez que te toco desvaneces como polvo y dejas una nube de tierra translúcida que  muestra la realidad,que te has ido.
Al final siempre acabo escuchando el viento sonar sin interrumpirlo.
Pero no es tan bonito como tú.
No tiene tu brisa.
Ni acaricia mi cara.
Ni revuelve mi pelo.
Aún te sigo amando -sabes que querer era un verbo posesivo que nunca nos convenció-
Pero tú ya me has olvidado.
Y sólo me he quedado en un lejano recuerdo.
En un río seco por el que ya no fluye agua.
Y quizás haberme abandonado,en este punto tóxicamente satisfactorio,yo,tan masoca y dependiente,me haya perdido de nuevo,por haberte perdido a tí.
Quizás haber formado de tal forma parte de mí,ha hecho que un fragmento de mi esencia,una parte de mi ya débil corazón se haya ido contigo.
Y quizás use quizás para intentar esperanzarme, aunque sepa que ya estoy en ruinas,y cansado de intentar recomponerme.
Y tras el hecho haber encontrado el motivo por el que sigo perdido,en vez de haberme encontrado a mí sea el primer paso para al menos asumir que no estoy bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario